Pájaro a pájaro

Para mí, y para la mayoría de los escritores que conozco, el acto de escribir no es como si entraras en trance. De hecho, la única manera de conseguir escribir algo, en mi caso, es hacer un primer borrador realmente malo. Este primer borrador es el borrador del niño pequeño, donde dejas que todo salga y que salte por todas partes, ya que sabes que nadie lo va a ver y puedes darle forma luego. Dejas que esta parte infantil de ti mismo canalice cualquier voz o visión que surja y que aparezca luego en la página (…). Simplemente ponlo todo en el papel, porque puede haber algo genial en esas seis páginas locas que nunca habrías encontrado de forma racional, adulta. Puede que haya algo en la última línea del último párrafo que te encante, que sea tan hermoso o salvaje que haga que ahora sí sepas de qué quieres escribir, más o menos, o en qué dirección podrías ir… pero no había forma de llegar hasta ahí sin haber escrito esas primeras cinco páginas y media.
-Anne Lamott, Pájaro a pájaro.

Qué hay que leer si se quiere escribir

María Moliner

En efecto, todo escritor que se precie debe pertrecharse de unas cuantas lecturas básicas que lo ayuden a mejorar sus capacidades léxica, sintáctica, gramatical y ortográfica. [...]
Presupongo que el escritor, en ciernes o no, domina (o, al menos, conoce en un grado superior a la media) el léxico, la gramática y la ortografía de la lengua en que escribe. Tanto si es así como si no, cualquiera que desee escribir a tiempo completo debería contar en sus estanterías (virtuales o físicas) con el Diccionario de la lengua española, la Ortografía de la lengua española y la Nueva gramática de la lengua española. Son las obras de referencia básicas para cualquiera que ame el idioma y aspire a expresarse en él de una manera correcta. Hasta aquí estamos todos de acuerdo, ¿no?
En un segundo plano, más especializado, tenemos obras de consulta como el Diccionario Panhispánico de Dudas, que se puede consultar en línea en la página web de la Real Academia, y que es una herramienta sumamente útil. [...]
Ascendiendo un escalón más, si quieren ustedes completar conocimientos, y además aspiran a escribir con la intención de publicar e incluso de vivir de lo que publican, su biblioteca básica debe estar provista de dos obras fundamentales de José Martínez de Sousa: el Manual de estilo de la lengua española (MELE) y el Diccionario de usos y dudas del español actual (DUDEA), aunque sea para comprobar de primera mano qué palabras y anacolutos les han cambiado esos señores malos de la editorial en la odiada corrección de estilo, y por qué lo han hecho así en vez de asá. Si le tienen tirria a Martínez de Sousa, prueben con el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, y el incombustible Diccionario de uso del español (DUE), de María Moliner.
¿Les parecen demasiadas lecturas, contradictorias incluso, y no están para dispendios? Pues bueno, aparte de recomendarles que consulten la página web de la Real Academia de la Lengua, les sugiero dos manuales que funcionan muy bien a modo de recapitulaciones de lo visto en los párrafos anteriores: Hablar y escribir correctamente. Gramática normativa del español actual, de Leonardo Gómez Torrego, y la Ortografía y ortotipografía del español actual, de José Martínez de Sousa.

[...]

Por: Juan Manuel Santiago                                                                                                                           

Esto me lo dijo un sabio

Esto me lo dijo un sabio
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Por: Ivette Marie Serrano
 
A Gamallín
 
"You must write every single day of your life. 
You must lurk in libraries to sniff books like perfumes
 and wear books like hats upon your crazy heads. 
May you be in love every day for the next 20,000 days. 
And out of that love, remake a world." 
-Ray Bradbury 


Uno de mis mentores, el Prof. Leonardo Gamallo, siempre me recomendaba que yo debía obligarme a escribir todos los días al menos una página. El resultado de este ejercicio sería que al finalizar el año tendría coleccionadas unas 365 páginas. Por supuesto, esta cifra puede variar contando con que algún día, por cualquier razón, no me sometiera al proceso.  Al final, Gamallo tenía razón. Escribir diariamente daba buenos resultados.

Creo que todos deberíamos sacar tiempo diariamente para leer, reflexionar y escribir. Esto puede parecer un consejo como uno más, sin embargo, para aquellos que estudiemos literatura esto puede significar el éxito o el fracaso. Un punto entre la vida y la muerte. Sin lugar a dudas, es la llave del tesoro. El costo de vida tan elevado ciertamente logra que dispersemos nuestras energías en tratar de llenar nuestras necesidades económicas. A veces cuando sólo el plano materialista se satisface, olvidamos nutrir nuestra intelectualidad.
-¿Tienes tiempo para leer? He preguntado esto muchas veces. Me responden que no. Consideran a veces que leer es una pérdida de tiempo. Me pregunto entonces, por qué sí tenemos tiempo para lo que no nos hace bien, al menos leyendo nutrimos nuestra vida con nuevos conocimientos. 
Dice un refrán, que "todos los días se aprende algo". Pero eso está por verse. Me lo he llegado a cuestionar seriamente. Yo entiendo que a veces llegamos tan cansados a nuestras casas que raras veces decimos, de acuerdo, hoy voy invertir una hora para leer. Obviamente no tendríamos que leer a Ulises en una noche o una semana. Seamos realistas. Basta con leer sobre algo que aporte a nuestro crecimiento espiritual e intelectual. Nos sirve cualquier texto.

Una lectura le podría dar paso a la reflexión, a una buena conversación o simplemente a una experiencia de la cual nos beneficiemos. El conocimiento adquirido siempre va en beneficio nuestroEsa lectura ocasional puede involucrar otras experiencias. Por ejemplo, cuando vamos al cine y luego salimos a cenar. Ahí podemos aprovechar para conversar sobre la película y tal vez podamos traer a la mesa ideas y conceptos que adquirimos por medio de lecturas.

Bien es cierto que un par de letras forman una palabra, un par de palabras una oración, unas cuantas oraciones un párrafo, varios párrafos un capítulo y varios capítulos un libro. ¡Esto es la llave del tesoro! Yo utilicé  esta técnica cuando fui a redactar mi tesis.

Gamallo no se equivocaba. Ahora aprendamos de él.

 

Un nuevo poema para Ángel ©

Por: René Dayre Abella

Te sueño en medio de una plaza de las que pintaba De Chirico.
Te envuelves en laxitud y te dejas llevar desdibujándote delante de mis ojos.
Al final sólo me queda tu sonrisa y la inmensa vacuidad de aquella plaza.



René Dayre Abella
(Banes, Oriente, Cuba, 1945)

Poeta y narrador. Estudió en el antiguo Instituto Pedagógico Manuel Ascunce Domenech. Mientras se desempeñaba como profesor, fue promotor cultural. Integró la Columna Juvenil de Escritores y Artistas de Oriente, donde dio a conocer sus primeros intentos literarios. Una muestra de su poética aparece en la Muestra de la Poesía del Siglo Veintiuno de la Sociedad Prometeo de Poesía, de Madrid, España. Es miembro de la Red Mundial de Escritores en Español, REMES, de la Sociedad Peruana de Poetas y de la Sociedad Internacional de Poetas (W.P.S.) con sede en Atenas, Grecia, así como de la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos (SELAE) con sede en Milán, Italia. Desde el año 2004 forma parte de la Redacción de Linden Lane Magazine, el tabloide literario fundado por los poetas Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla en New Jersey, en el año 1982, y que se ha vuelto el decano de la prensa literaria cubana exiliada. Colabora con revistas literarias digitales e impresas de Cuba, República Dominicana, Argentina, Venezuela, Perú, España y los Estados Unidos. Mantiene inéditos los poemarios: Poesía Repartida, Poeta en la luna de Cuba, Alvenix, un ángel, y Golpes en la Pared. Su libro de relatos testimoniales Banes: La piel de la memoria, se encuentra en proceso de edición. Desde el año 1980 reside en California, Estados Unidos.

Mi nombre es Reinaldo Arenas, yo soy el mar ©

Foto: París, 1986  © Sophie Bassouls/Sygma/Corbis



Mi nombre no es Reinaldo Arenas, yo soy el mar   ___________________________________
Por: Ivette Marie Serrano
Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe


“Al principio no había tomado en serio aquella idea.
Pero (estaba seguro de ello)
a todo el mundo podía ocurrírsele alguna vez,
no como solución,
sino como la consecución de un principio inefable:
ir siempre en contra de todo lo previsto”
-Reinaldo Arenas, Sobre los astros.


Cuando este mundo perdió la presencia física de Reinaldo Arenas (1943-1990) yo era muy niña para entender la gravedad de ese terrible acontecimiento. Hoy que constato la dura realidad de que hace veinte años una persona tan valiosa dejó de respirar, algo muy dentro de mi se entristece. Pero entonces encuentro consuelo en las palabras de Goethe (1747-1832), cuando dice que las personas que viven en nuestros corazones no dejan de existir. Y esto tiene mucho sentido, aun para los que no le conocimos y partimos del punto que nos ofrecen sus libros. Ciertamente, por medio del estudio de los textos arenianos podemos adivinar un poco sobre su carácter, su personalidad y formas de pensar. Hasta podríamos llegar a entender gran parte de sus sufrimientos, porque aun hasta los que no somos cubanos podemos solidarizarnos con un perseguido que sólo quería ser libre: libre como el viento, libre como el mar. Curiosamente, Arenas es eso: es un mar de palabras, de sueños rotos y de genialidad. Como si fuese una broma del destino, su apellido es una parte integral de las imágenes que tenemos del mar: arena y mar parecen ir de la mano todo el tiempo. El mar ha sido para muchos poetas el mejor lugar para empezar el día, mientras que otros disfrutan de su orilla para recibir la noche. En su obra literaria, Reinaldo Arenas, completa este círculo que parece empezar con Celestino antes del alba (1967) y concluir con Antes que anochezca (1992).

El proceso de mi descubrimiento de la obra de Arenas es uno continuo, ya que aún en estos momentos en los cuales se le rinde tributo a su recuerdo en el aniversario de su muerte, descubro en sus obras matices de surrealismo, de los cuales es muy poco lo que he podido observar en las opiniones de los autores que han analizado su obra. Por eso hoy mi homenaje es: recordarlo, tratar de acompañarlo en su exploración del mar y re-valorar su obra.

Entonces, parada en la orilla del mar areniano percibo en Celestino antes del alba características que podemos apreciar en la poesía surrealista, como por ejemplo: la incongruencia y la manera coloquial cultivada por Louis Aragón (1987-1982), el llamado mal gusto exhibido por Benjamín Péret (1899-1959) la distancia entre dos términos tan utilizada por André Bretón (1896- 1966) y la movilidad visionaria empleada por Vicente Aleixandre (1898-1984). Del mismo modo, creo relevante recordar que en el 1967, estando en la Habana, Arenas, conoció a Jorge Camacho (1934-2011), pintor cuya obra está dentro de la idea surrealista. Ambos artistas tuvieron lazos estrechos de amistad y colaboraron en proyectos mutuos. Asimismo, creo que debemos tener presente que Arenas no sólo fue muy amigo de Camacho, también vivió mucho tiempo con un pintor, por ello no debe sorprendernos en él la influencia del surrealismo por medio del arte pictórico.

Considero necesario mencionar que Hieronymus Bosch,“El Bosco” creó una pintura llamada El jardín de las delicias y que podría ser más que casualidad que Reinaldo Arenas tenga una novela llamada: El color del verano o el Nuevo “Jardín de las Delicias”. “El Bosco” (1450-1516), está considerado por críticos internacionales de arte y por algunos miembros del movimiento surrealista como el primer artista que acogió esa tendencia, aunque su obra está enmarcada en el periodo del Renacimiento. Ambas obras, la de Arenas y la de Bosch, se caracterizan por tener escenas eróticas, llenas de lujuria, que utilizan la sexualidad como agente conectivo. Las producciones de estos dos autores se configuran como una representación de un nuevo paraíso que, en ambos casos, sirve para escapar del panorama de angustia y opresión. Por otro lado, la obra de Arenas se puede apreciar una fuga ante la represión del Estado contra los homosexuales.

La experiencia surrealista de Bretón y de otros autores franceses ligados a este movimiento de vanguardia, proponen que las palabras, en su pronunciación vertiginosa, dejan aflorar situaciones oníricas que después el espíritu reconoce como productos de emoción pura, como se aprecia en la obra de Alejandra Pjzarnik (1936-1972). Es por ello que encuentro inevitable notar las coincidencias entre Celestino antes del alba y algunas piezas surrealistas francesas, como por ejemplo: las obras de Roger Vitrac (1899-1952), Robert Desnos (1900-1945) y Georges Hugnet (1906-1974), en las que se asiste a la dramatización de los sueños. Es notorio también el estilo espontáneo e incluso clásico de algunas de estas obras en donde el delirio automático se enseñorea.

De esta forma, espero en un futuro no lejano ofrecer más evidencia de la naturaleza surrealista de los textos de Arenas y así poder demostrar que el surrealismo francés, por medio de las artes, dejó una huella en el Caribe hispánico más profunda de lo que pensábamos; qué no sólo son surrealistas Wilfredo Lam (1902-1982) y Jorge Camacho, por mencionar algunos.

En mi opinión, las creaciones literarias de Arenas están pautadas conforme a módulos conceptuales precisos y el lenguaje manejado por el autor en su función metalingüística y en su capacidad de experimentación onírica cumple con sus roles de definición y de representación de la realidad anhelada que se acerca al surrealismo.

Sería bueno pensar en Reinaldo Arenas no como el guajiro poeta. No. Deberíamos verlo como ese viejo niño, como el genio, como el hombre que se merecía Paris y la gloria de las Academias. Entender que él, en sí mismo es un mar sería el primer paso para adentrarnos en su forma de crear literatura.

Comentario sobre el cuento Derrumbes de Aurora Arias ©

Comentario sobre el cuento Derrumbes de Aurora Arias
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Por: Ivette Marie Serrano
Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe

“Cuando en la tarde, que es de color espanto,
opacando el espanto por un momento,
un adolescente se posa ante mi espanto,
su imagen más que placer es presentimiento
de que pueda ser el cancerbero de mi espanto."

 -Reinaldo Arenas


            El cuento Derrumbes pertenece a la colección Emoticons de la dominicana Aurora Arias. Esta historia comienza con un epígrafe del argentino Borges que apunta hacia una síntesis general y propone que el verdadero sentimiento que nos une como pueblo no es el amor, sino el espanto. Habla de ese terror colectivo que sentimos todos no importa dónde hayamos nacido. Con esto no quiero decir que somos un pueblo cobarde, además no tendría sentido, la historia me desmentiría inmediatamente. De esta forma, una voz narrativa va contándole a Doña Clarita los últimos acontecimientos de la zona “del ensanche” y otras memorias lejanas también vividas allí. De suceso en suceso, esta voz, se va deshumanizando y va incrementando la tensión del ambiente. Por su caracterización la voz narrativa se asimila más a un radio o un televisor que cuenta los últimos incidentes locales, la destrucción de su entorno. Arias, al parecer utiliza al narrador como instrumento de crítica social. Plantea qué situación es la causante de gran desilusión: “las casas del ensanche en ruinas.”
La autora aporta carácter detectivesco a la narración por medio del personaje de Doña Clarita. Y es por medio de este personaje que como lectores entendemos la razón que tuvo Arias para titular el cuento Derrumbes, ya que al parecer, a Doña Clarita le afectó ver que “El ensanche”enfrentaba un proceso de demolición para darle paso a otro tipo de construcción. Entonces, notamos que hay un doble derrumbe en la historia, el arquitectónico y el emocional.
El tema de la urbanización de la zona, trae consigo la llegada de la modernidad a la media isla, pero también propone la marginación de los sectores menos privilegiados. Esto lo demuestra los siguientes acontecimientos que la voz narradora continúa exponiendo, como por ejemplo, que en la casa llamada La Cafetera, luego de que su dueña se suicidara inmolándose en el patio de su casa, demostrando la pérdida de valores y la desintegración de la familia, ya que posterior a este evento lamentable, el hijo y el viudo se quedaron viviendo en condiciones infrahumanas y a merced de la caridad de sus vecinos. La voz narrativa asegura en su historia que de esta familia el “televisor es la única cosa realmente viva dentro de aquella residencia mordida de ratas."     
Fijémonos nuevamente en lo antes dicho sobre la familia de la mujer que se inmoló, observemos que detrás de ese planteamiento también viene una crítica social que nos advierte como lectores a que reflexionemos sobre las prácticas de algunos individuos que no tienen, ni siquiera para las necesidades básicas y tienen que recurrir a la caridad, pero tienen dinero para lujos. En el caso de éstos, malgastaban el poco dinero que tenían jugando quinelas.
Aurora Arias por medio de preguntas retóricas comienza la historia y también, advierte al lector sobre la proximidad de alguna catástrofe. Parece nunca pasar de moda la premisa del fin del mundo. Dentro del mito rescatado los personajes presumen que cuando sucede un conglomerado de “cosas malas”, acto seguido, se debe aguardar por algo aún peor. El psicólogo Roberto Trigall, dice que ante el miedo a su propia muerte, el ser humano proyecta ese temor de aniquilación o extinción del mundo.”
Este cuento también trae consigo memorias y situaciones políticas de la República Dominicana. Por ejemplo, los personajes comparan las presidencias de Joaquín Balaguer y Rafael Leónidas Trujillo. Además se incluye dentro de la narración la presencia omnipresente de los haitianos que llegan a ésta por medio de la inmigración en búsqueda de un mejor futuro.
En general, el cuento presenta un registro coloquial y se focaliza en la narración hechos violentos dentro de esa comunidad. Situaciones de destrucción moral como lo son los: asaltos, asesinatos, entre otros crímenes, que retratan la actual violencia que ha tomado últimamente un giro imparable y alarmante. Para los personajes, habituados al desastre y el espanto, es un día más, como si no hubiese sucedido nada.

Arenas, Reinaldo. Poema sin título (La Habana, septiembre de 1971). Voluntad de vivir  
manifestándose. Buenos Aires, Argentina: Adriana Hidalgo, 2001: 91.

Arias, Aurora. “Derrumbe”. Emoticons. San Juan, Puerto Rico: Terranova Editores, 
 2005: 51.